DIA 26.
     
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DIA 26.

   
 
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LOS FEDERALES RECUPERAN EL CERRO DE LA PILA.--REFUERZO AL MANDO DE LOS GRALES. ROBLES Y CONTRERAS.--FRACASA EL TERCER ASALTO A GOMEZ PALACIO.--EL CUARTEL GENERAL DE LOS FEDERALES EN PODER DE LAS FUERZAS DE LA DIVISION DEL NORTE.
9 a. m. El enemigo, comprendiendo que si los constitucionalistas logran apoderarse de los tres fortines restantes del cerro de La Pila aniquilarán a las fuerzas que se hallan dentro de la ciudad, emprenden un contra ataque vigoroso sobre las dos fortificaciones perdidas la noche anterior; después de un rudo combate se apoderan de ellas perdiendo muchos hombres. Las escenas de la noche anterior se repiten a la vista de todos. Los constitucionalistas se ven obligados a abandonar las mencionadas posiciones en vista de la superioridad numérica del enemigo y para evitar un flanqueo que podría serles fatal. Antes de esto, el General en Jefe creyendo que los nuestros conservan en su poder la mitad del cerro y con la intención de que sea tomado por completo, ordena el avance de la Brigada Contreras que todavía no entra en combate; pero ésta llega tarde. Después de porfiada lucha los legalistas abandonan el cerro obteniendo aparentemente como única ventaja, el apoderarse de dos ametralladoras y un fusil Rexer. Así terminó esta acción de armas, notable por la bizarría y denuedo con que se condujeron unos y otros. Al mismo tiempo nuestras fuerzas del centro y del ala izquierda suspenden sus fuegos; pero conservan las posiciones quitadas al enemigo. La artillería, al mando directo del General Ángeles, colocada a 1,200 metros se mantiene firme a pesar de una carga vigorosa por parte del enemigo. Llega al campamento el General J. Isabel Robles acompañado de su Estado Mayor y una escolta de 40 hombres. Sucesivamente signen llegando sus fuerzas hasta completarse 1500 hombres. El General en Jefe dispone que se municione esta fuerza conforme vaya llegando y que esté lista para tomar parte en el combate que se prepara para en la noche. Poco antes llegó el General Calixto Contreras con cerca de 2,000 hombres a Avilés a quienes se provee de parque. Los trabajos de reparación de la línea ferrocarrilera siguen adelante y llegan hasta los límites del patio de la Estación de Gómez Palacio. Los cañones El Niño, y El Chavalito abren un certero fuego sobre el cerro de La Pila; pero una batería enemiga que estaba oculta y bien situada, encuadra perfectamente en el blanco y los nuestros retiran hacia atrás las plataformas que conducen los mencionados cañones a fin de resguardarlos. Los centenares de trabajadores ocupados en la reparación de la vía huyen en todas direcciones. El cañoneo hace dos muertos y hiere a varios individuos. Un representante de la Prensa extranjera estuvo a punto de perder la vida, pues una granada que exploté a corta distancia maté a su acompañante. Todas las fuerzas reciben orden de conservar sus posiciones a excepción de la artillería que se encuentra en El Vergel. Durante este tiempo los federales cañonean el campo constitucionalista sin causar daño alguno, debido a que nuestros soldados se encuentran perfectamente abrigados en los tajos. A las cuatro de la tarde parece que los federales tratan de atacar nuestras posiciones, pues hacen avanzar su caballería hasta una distancia como de ochocientos metros. El señor General Villa dispone que no se haga fuego hasta ver cuál es el objeto de ese movimiento; y ve con sorpresa que la caballería regresa al centro de la ciudad. El fuego ha cesado por completo, no se nota movimiento alguno en el cerro de La Pila; y todo esto causa extrañeza. El Jefe de la División, en Junta de Generales, resuelve dar para esa noche el ataque decisivo y rudo para apoderarse? de todas las posiciones y hacerse dueño de la ciudad. Se dispone así mismo que en la acción tomen parte todas las fuerzas que ya están empeñadas, las que no tomaron participio en la noche precedente y las que acaban de incorporarse a la División. Lo harán en esta forma: El Centro, que comanda el General Urbina, con las Brigadas Morelos,Villa, Ortega y Guadalupe Victoria; más la artillería, al mando del General Ángeles; la derecha comandada por el General Maclovio Herrera, con las Brigadas Benito Juárez, Cuauhtémoc y parte de la ?Juárez,? con artillería al mando del Coronel Santibáñez; y la izquierda, por el General Robles, con las Brigadas Robles. Zaragoza y Hernández. Se corren las órdenes respectivas. Temprano se comienza el avance. La Brigada Ortega inicia el movimiento. El General Villa, seguido de varios oficiales de su Estado Mayor y de su escolta, avanza resueltamente hacia la Casa Redonda. Se hace una descarga sobre las posiciones enemigas y nadie contesta. Una nueva descarga tampoco es contestada. Se ordena una exploración ya dentro de la ciudad y entonces se viene en conocimiento de que los federales han evacuado la plaza. Entonces nuestras fuerzas empiezan a penetrar a ella y durante la noche ocupan todas las posiciones del enemigo. El orden permanece inalterable en la ciudad. Los enemigos civiles huyeron con los soldados de la Federación. Al levantarse el campo se observa que los federales ni siquiera han dado sepultura a sus compañeros muertos. Por todas partes hay cadáveres tirados y animales muertos; y esto hace que la atmósfera esté cargada de emanaciones deletéreas. Hay multitud de cadáveres en el cerro de La Pila. A las nueve de la noche el C. General en Jefe se retira a su tren en el Campamento del El Vergel, y antes de entregarse al reposo ordena que se comunique la noticia de las importantes victorias alcanzadas por nuestras fuerzas. En el campamento, que se extiende en un espacio como de dos leguas cuadradas, reina el mayor entusiasmo por el triunfo de las armas de la Legalidad. La noche se pasa? tranquilamente y nuestros valerosos soldados logran descansar de las fatigas de la campaña. El Cuartel General de la División del Nazas, ha caído en poder de los constitucionalistas. El enemigo se reconcentra en Torreón.
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