DIA 30.
     
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DIA 30.

   
 
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PEQUEÑOS COMBATES.--CAÑONEO DE TORREON.-- EL GRAL. VELASCO, POR CONDUCTO DE LOS CONSULES AMERICANO E INGLES, SOLICITA UNA ENTREVISTA CON EL GRAL. VILLA.--EL CONSUL INGLES ES RECIBIDO EN EL CAMPO DE BATALLA.--300 FEDERALES SE RINDEN.--EL GRAL. VELASCO PROPONE UNA TREGUA DE CUARENTA Y OCHO HORAS.--EL GRAL. VILLA NO ACEPTA.--INVITACION PARA CONTINUAR LA BATALLA FUERA DE LA CIUDAD.
--SE REANUDA LA LUCHA.
Desde las nueve de la noche anterior reina completa calma en todas las líneas y sólo de vez en cuando se oyen descargas aisladas. El incendio ha terminado completamente.
2 a. m. Ligero tiroteo por la derecha durando como 45 minutos. Un poco más tarde hubo pequeñas escaramuzas en toda la línea. A las cinco de la mañana se rompe el fuego por la izquierda y poco después se generaliza en toda la línea. Como las fuerzas constitucionalistas atacan con brío, los federales se ven precisados a hacer uso de sus cañones. Sé escuchan las detonaciones de centenares de bombas de dinamita. A las seis de la mañana el fuego está en su mayor apogeo, notándose que se avanza hacia el centro de la ciudad, por el ala izquierda. En los fuertes es menos intenso. Los constitucionalistas se apoderan del cerro de Calabazas..
A las siete de la mañana la artillería de las fuerzas legalistas bombardea la ciudad de Torreón, y sus fuegos son contestados sin causar daño alguno. Una hora más tarde un puñado de constitucionalistas logra trepar por el cerro del Fuerte Polvorera y apoderarse de él. El combate deja de ser intenso por la izquierda y por el centro. Los Generales Herrera y Benavides piden artillería para desalojar al enemigo posesionado del Hospital de Torreón. El General en Jefe ordena que inmediatamente salga una batería. A las diez de la mañana se lucha vigorosamente en el cañón del Huarache; y allí los nuestros capturan varios prisioneros. A las once de la mañana sé emplaza una pieza de montaña en el cerro de Santa Rosa, con la que se bombardea la presa de El Coyote. Los proyectiles son bien dirigidos. El enemigo, a su vez, bombardea el cerro de Santa Rosa, matando a tres soldados e hiriendo a dos. A medio día los federales bombardean la ciudad de Gómez Palacio; mas, afortunadamente, sus tiros no causan el menor daño en virtud de explotar muy altos. Se les contesta con nuestros cañones El Niño y El Chavalito, haciendo cesar el bombardeo enemigo después de poco tiempo.

A la una de la tarde llega al Cuartel General un propio trayendo una comunicación del Cónsul Inglés para el Cónsul Norteamericano. La mencionada nota dice así:
Torreón, Marzo 30 de 1914.

Al Señor George Carothers, Agente Confidencial del Gobierno Americano.
--Gómez Palacio, Dgo.--


Muy Señor mío y amigo. Anoche mandé una carta dirigida a usted por conducto de un mensajero que llevaba bandera blanca En contestación a dicha carta aparece me fue enviada una escolta; pero al tratar de salir, algunos soldados de la fuerza constitucionalista me hicieron fuego obligándome a regresar a ésta. Confirmo dicha carta y suplico a usted se acerque al General que tiene a su mando las fuerzas constitucionalistas para que se me envíe una escolta que no pase de tres hombres, que si es posible vengan en automóvil desplegando bandera blanca, bajo la inteligencia de que llegando a esta ciudad serán absolutamente respetados. . . Segundo-
Que se sirvan mandar avisar a todos los puestos de las tropas constitucionalistas, (incluyendo el cerro de Santa Rosa, de donde hicieron muchos disparos, para que cesen por completo el fuego cuando vean aproximarse a ésta y regresar dicho automóvil. En virtud de los nobles y humanitarios principios que el señor General Villa me manifestó en mi entrevista que tuve con él, el día 27 del actual, le suplico a usted se sirva indicar a dicho señor mis deseos, para así celebrar con él una entrevista, y con el acuerdo del señor Gral. Velasco tratar, en nombre de la humanidad, asuntos de importancia.- En cualquier momento que aparezca la escolta sea en automóvil o sea a caballo, desplegando bandera blanca, saldré solo, a su encuentro, con bandera blanca e inglesa y poniéndome al amparo de dicha escolta para que me acompañe hasta ésa. Queda convenido que durante mi ausencia de ésta y mientras llene mi misión no haya ningún movimiento militar ni hostilidades por ambos contendientes.Deseo poner en su conocimiento que hay extranjeros refugiados en el Banco de la Laguna, Banco Alemán, Almacén de Buchenau y Cía., casa del Dr. Carr y del señor Victoreo y que todos están bien. De usted
atto. y afmo. amigo y S. S.


Firmado H. Cunnard Cummins,
Vice-cónsul Británico.
El General Villa conferencia con el General Ángeles y con el Cónsul Carothers sobre el asunto de la comunicación dirigida a éste último. Por la izquierda se inicia un combate más reñido.
2 p. m.. Salen el Coronel Roque González Garza y el Mayor Enrique Santos Coy a Torreón, con el fin de traer al Cónsul Inglés que viene a conferenciar con el General en Jefe de la División. Los fuegos de nuestros combatientes son suspendidos por algún tiempo; y el enemigo, a pesar de ser quien solicitó el Parlamento continúa bombardeando el cerro de Santa Rosa. Los comisionados detiénense junto a la margen derecha del río Nazas, muy cerca de los puestos avanzados del enemigo. Bajan del automóvil los comisionados González Garza y Santos Coy; y al ver que un oficial federal, portando bandera blanca les hace señas desde el puente del F. C. Central colocado sobre el Nazas, invitándolos a que avancen, hacen que se adelante 100 metros un soldado constitucionalista portando bandera blanca. El oficial federal, seguido de dos soldados, con sus armas, hace lo mismo. Corriendo la palabra hacen saber los comisionados que van en busca del Cónsul Inglés, para conducirlo a la presencia del General Villa. La comunicación se dificulta porque los federales siguen bombardeando el Cerro de Santa Rosa; y los ocupantes del cerro de Calabazas hacen fuego sobre el grupo de la comisión. Viendo que el tiempo pasa y el Cónsul no se presenta, confiando en él honor militar del enemigo y para dar término a la situación, el Mayor Santos Coy avanza hasta reunirse con el grupo de los federales. Entonces el oficial le dice.El Cónsul está en el puente, pase usted. Llega Santos Coy al punto señalado y no encuentra al Cónsul. En seguida el oficial insiste en que Santos Coy lo acompañe al Cuartel General y le dice: Las leyes de la guerra me obligan a vendar a usted y a desarmarlo. En esto no consiste el Mayor; pero sí en que se le conduzca vendado. Estando en presencia del General Velasco, éste le interroga si es un particular; pero el Mayor Santos Coy contesta diciendo quien es, y manifestando claramente que es Mayor del Estado Mayor del General Villa. Velasco lo felicita por esta actitud y le pide que exponga las pretensiones de los constitucionalistas. Santos Coy le dice que éstos nada piden, que están para luchar, que son ellos los que, por conducto del Cónsul Inglés, pretenden algo y que él no está facultado para tratar nada absolutamente ni para comprometerse en lo más mínimo; que su misión se reduce a escoltar al señor Cónsul. Velasco insinúa que se pacte un armisticio de 48 horas para socorrer a los heridos y sepultar a los muertos. Santos Coy responde que el ya citado señor Cónsul dará cuenta de la comisión Y habiendo obtenido permiso para retirarse, se le conduce vendado hacia el río; allí baja sin permitir que el oficial de la federación penetre en su campamento. Mientras tanto llegó el señor Cónsul con bandera inglesa al punto convenido. Exhortado por el Coronel González Garza se devuelve a Torreón en busca del Mayor Santos Coy, encontrándolo cuando regresaba y uniéndose a él desde luego. Más tarde, las fuerzas de la izquierda, notando que las baterías enemigas no dejan de bombardear el cerro de Santa Rosa, abren un nutrido fuego de cañón sobre la ciudad. Después se observa tina fuerte polvareda dentro de la plaza. Parece que se ha dado una formidable carga de caballería. El fuego de fusil no cesa.
En el cerro de Calabazas trescientos federales pretenden rendirse y se presentan preguntando por el General Villa. La gente del General Carrillo, (nos habíamos olvidado de consignar que el General José Carrillo se incorporó a la División con 1,200 hombres, siendo 450 de su Brigada. El resto, por partes iguales, pertenece a las Brigadas de los Señores Generales Mariano y Domingo Arrieta, se precipita sobre ellos. Obligados a defenderse, se dispersa la mayor parte; pero al fin cincuenta hombres son conducidos como prisioneros al Cuartel General de Gómez Palacio.
Por conducto del Señor Cónsul de la Gran Bretaña y de la Comisión nombrada, el Sr. Gral. Villa se impone de las pretensiones de Velasco, consistentes en que se pacte un armisticio de 48 horas a fin de levantar a los heridos y sepultar a los muertos. Naturalmente que la proposición es rechazada con energía, pues como alega razonadamente el Señor General Villa, el armisticio sólo puede beneficiar a los federales, puesto que en el campo legalista se han mandado a Chihuahua los heridos graves, los que solo tienen heridas leves se atienden con eficacia en la Brigada Sanitaria; y en cuanto a los hermanos muertos se les ha dado sepultura en cuanto ha sido posible. Más tarde, el Sr. Cónsul Inglés, acompañado por la misma comisión, regresa con una nota que dice así:
Parrafo
Mientras tanto todas las fuerzas de la izquierda siguen combatiendo. El Cónsul inglés se dirige a Torreón y el Sr. General en Jefe queda esperando la respuesta debida a la nota que mandó con el citado diplomático. En el sitio convenido, después de transcurrido algún tiempo, la comisión ve aparecer la bandera británica. Esto quiere decir que el Jefe de las Armas en Torreón, no acepta las condiciones impuestas por el Sr. General Villa. En cuanto regresa la comisión que acompañó al Sr. representante de la Inglaterra, se ordena que se efectúe el ataque preparado para en la noche.
A las siete p. m., la izquierda sigue combatiendo. La derecha y el centro permanecen a la expectativa. A las ocho, en el centro de nuestra columna se abre el fuego, por entrar en acción la infantería al mando del Sr. Coronel Servin. Nuestros cañones bombardean a Torreón. A las nueve el fuego es intensísimo en todas las líneas; de cuando en cuando las granadas enemigas explotan en la parte sur de Gómez Palacio. Se observa que en los dos únicos cerros que conserva el enemigo, disparan cohetes de luz.
10 p. m. Se nota que los fuegos de los constitucionalistas han avanzado, especialmente por el lado izquierdo. El centro ha logrado posesionarse de la margen derecha del río Nazas. A las once de la noche reina la calina más completa. Llegan al Cuartel General Constitucionalista cuarenta prisioneros federales. Aceptando la espontánea oferta del Sr. General Manuel Chao, Gobernador de Chihuahua, se esperan de esa ciudad fuerzas de infantería en número de 1,000 hombres entre los cuales vienen algunos de los mejores elementos de las Brigadas Villa y Benito Juárez. Tan luego como lleguen entrarán en combate.
Mientras tanto todas las fuerzas de la izquierda siguen combatiendo. El Cónsul inglés se dirige a Torreón y el Sr. General en Jefe queda esperando la respuesta debida a la nota que mandó con el citado diplomático. En el sitio convenido, después de transcurrido algún tiempo, la comisión ve aparecer la bandera británica. Esto quiere decir que el Jefe de las Armas en Torreón, no acepta las condiciones impuestas por el Sr. General Villa. En cuanto regresa la comisión que acompañó al Sr. representante de la Inglaterra, se ordena que se efectúe el ataque preparado para en la noche.
A las siete p. m., la izquierda sigue combatiendo. La derecha y el centro permanecen a la expectativa. A las ocho, en el centro de nuestra columna se abre el fuego, por entrar en acción la infantería al mando del Sr. Coronel Servin. Nuestros cañones bombardean a Torreón. A las nueve el fuego es intensísimo en todas las líneas; de cuando en cuando las granadas enemigas explotan en la parte sur de Gómez Palacio. Se observa que en los dos únicos cerros que conserva el enemigo, disparan cohetes de luz.
10 p.m. .-Se nota que los fuegos de los constitucionalistas han avanzado, especialmente por el lado izquierdo. El centro ha logrado posesionarse de la margen derecha del río Nazas. A las once de la noche reina la calma más completa. Llegan al Cuartel General Constitucionalista cuarenta prisioneros federales. Aceptando la expontánea oferta del Sr. General Manuel Chao, Gobernador de Chihuahua, se esperan de esta ciudad fuerzas de infantería en número de 1,000 hombres entre los cuales vienen algunos de los mejores elementos de las Brigadas Villa y Benito Juárez. Tan luego como lleguen entrarán en combate.
 
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