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La ofensiva fue tomada por el señor General Villa. El transporte de las tropas en número de 8,200 hombres con 29 cañones, municiones, ametralladoras, provisiones, hospitales, etc., se hizo con todo sigilo y ni un sólo momento se retardaron los 15 trenes que condujeron la División a Yermo. El movimiento fue perfecto. El enemigo no se dió cuenta de la presencia de las fuerzas constitucionalistas, hasta que sus puestos avanzados en Personal fueron materialmente barridos. La guarnición de Bermejillo apenas logró salir, dejando en el pueblo monturas e impedimenta. Puede decirse que fue sorprendida y por esto mismo perdió casi la mitad de su efectivo. La guarnición de Mapimí no corrió igual suerte porque las fuerzas del General Urbina tuvieron que recorrer una larga distancia desde Las Nieves hasta La Cadena. Cuando la vanguardia de esas fuerzas llegó a Mapimí el 21 por la noche mandada por el Coronel Borunda, el enemigo había evacuado la plaza viéndose amenazado por su frente y flanco derecho. La plaza de Tlahualilo o fue mejor defendida por los federales. Sus puestos avanzados combatieron valientemente y dieron tiempo a la guarnición para que se pusiera en guardia. Las fuerzas de la izquierda, al mando del General Aguirre Benavides, tuvieron que luchar en tres distintos puntos antes de hacerse dueños de la plaza. (Véase él plano número 1)
Pedida y negada la plaza de Torreón el día 20 dé Marzo, el General Villa proyecté el plan de ataque a la plaza de Gómez Palacio, Cuartel General del enemigo. El movimiento fue simultáneo sobre esta plaza y la Hacienda de Sacramento, sólo que las fuerzas de la izquierda se movieron con más rapidez, debido a que no tenían que reconstruir ninguna vía férrea. Mientras se luchaba en Sacramento, las fuerzas del centro al mando del señor General Villa, hacían un recorrido de 37 kilómetros y asaltaban la ciudad de Gómez Palacio. El primer asalto dado a Gómez Palacio por seis mil hombres y 25 cañones fracasa después de 14 horas de lucha, aunque el enemigo sufre pérdidas terribles.(Véase el plano número 2.)
El 23, los constitucionalistas obtienen una señalada victoria con la toma de Lerdo por las fuerzas del General Herrera. (Véase el plano número 3.) El 25 las fuerzas que asaltan a Gómez Palacio se duplican, porque entran en acción por la izquierda, las fuerzas de los Generales Benavides y Hernández, en número de 4,000; y por la derecha 1,500 hombres de la Brigada Juárez. Además amenazan a Torreón desde San Carlos, 1,200 hombres mandados por el General Carrillo y 500 más de la Brigada Juárez. Por el oriente de Torreón se mueven más de mil hombres, que marchan a incorporarse al campamento del Vergel. (Véase el plano número 4.)
El asalto a Gómez, el día 25, fué sin duda el que más daño causó al enemigo; pero hay que confesar que no fue simultáneo debido a que la izquierda entró al asalto cuando ya el centro y la derecha habían agotado sus fuerzas. Durante esta acción el enemigo perdió dos de sus mejores fuertes situados en el cerro de La Pila; pero al día siguiente los recuperó a costa de mucha sangre. El 26 al atardecer, se notó que el enemigo evacuaba Gómez y se reconcentraba en Torreón. En los asaltos a la mencionada plaza el enemigo perdió valiosos elementos, contándose entre los mejores los General Peña y Reyna, y el General Ocaranza que resulté herido. (Véase el plano número 5.)
El 27, nuevamente el General Villa, por conducto del Cónsul Inglés, pide. la plaza de Torreón. El 28 se inician los asaltos a esta ciudad defendida por doce fuertes construidos en lo más alto de los cerros que la circundan. Durante los días comprendidos entre el 28 de Marzo y el lo. de Abril, la acción sobre Torreón puede concretarse a esto: una serie intermitente de rudos y sangrientos asaltos por los constitucionalistas; y la recuperación por los federales, de los fuertes quitados en la noche precedente. (Véase el plano número 7.)
El número de los asaltantes a Torreón, nunca dejó de ser menor de diez mil, de los cuales puede decirse que propiamente entraban en acción como 5,000. Esto se debía a que el asalto no se llevaba a efecto simultáneamente en todas las líneas. Varias veces el fuego se generalizó: pero duraba poco tiempo. ¿Qué número de hombres tuvo Velasco para resistirse? Mientras unas versiones le señalan catorce mil, otras afirman que mucho más. Nosotros creemos que pudo tener como diez mil hombres, con doce cañones y una enorme cantidad de municiones. En números redondos afirmamos que las fuerzas constitucionalistas quemaron como millón y medio de cartuchos, tres mil bombas de dinamita y 1,700 granadas. El enemigo quemó más de cuatro mil granadas; y en cuanto al número de cartuchos, es muy difícil precisarlo; pero sí puede afirmarse que cuando menos fue en doble cantidad que el de los constitucionalistas.
El General Villa tiene necesidad de desprenderse de 2,000 hombres porque los envía a San Pedro a detener una fuerza federal que viene en auxilio de Torreón, los Generales Ortega y Hernández se distinguen en esta difícil comisión. (Véase el plano número 6.)
El 1ro. de Abril, la plaza atacada sufre el asalto más vigoroso de todos, pues dura toda la noche y el enemigo tiene pedidas muy considerables. Los constitucionalistas también reportan algunas pérdidas sensibles, pero logran apoderarse de nuevas posiciones y obtener así muy grandes ventajas sobre los adversarios.
El día 2 de Abril, desesperado por lo sangriento y rudo de los asaltos, defendiéndose entre cadáveres y habiendo perdido la esperanza de recibir auxilio, el enemigo decide evacuar la plaza y aprovecha una fuerte polvareda que oscurece la comarca. Se comprueba que su salida ha sido con precipitación porque ha dejado un inmenso botín de guerra. Por estarse recibiendo a cada momento nuevos informes, no podemos precisar hasta donde alcance el botín perdido por los federales; pero al cerrar esta relación se sabe que los constitucionalistas
han recogido varios cañones y ametralladoras, algunos miles de cartuchos, más de 2,000 granadas de fabricación extranjera, muchos carros cargados con mercancías; y sobre todo, muy cerca de 125,000 pacas de algodón que pertenecían a enemigos de la causa popular.
Las bajas de los federales no pueden ser menores de 1,000 muertos, 2,200 heridos, 1,500 desertores y 300 prisioneros. Los constitucionalistas pierden 550 muertos y 1,150 heridos. A la fecha ya han sido cubiertas todas las bajas en el Ejército del pueblo por nuevos combatientes.
Doce horas después de ocupada la ciudad de Torreón por las fuerzas constitucionalistas, todos los servicios están al corriente; el comercio abre sus puertas y apenas si hay algunos indicios para recordar que poco antes fuera teatro de sangrienta lucha. Los federales huyen con rumbo a Viesca; (Véase el plano número 8) y desde luego el General en Jefe ordena una persecución activa. La acción de San Pedro aún no se resuelve; pero es imposible que no se decida a favor de los constitucionalistas, por haber salido en auxilio de los que sostuvieron el primer combate, un gran número de soldados, al mando de jefes inteligentes y valerosos.
 
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