20 al 31 de Julio de 1913
     
Imagen
 
I N T R O D U C C I O N: | FOTOGRAFIAS | L I B R O DE V I S I T A S. | LIBRO LA BATALLA DE TORREÓN | P R O L O G O | DIA 16 DE MARZO DE 1914 | DIA 17 | DIA 18. | DIA 19. | DIA 20. | DIA 21. | DIA 22. | DIA 23. | DIA 24 | DIA 25. | DIA 26. | DIA 27. | DIA 28. | DIA 29. | DIA 30. | DIA 31. | lo. DE ABRIL. | DIA 2. | DIA 3. | R E S U M E N | C O N C L U C I Ó N | P L A N O No 1 | P L A N O No 2 | C R O N I C A - I L U S T R A D A | LAS COSAS NO ERAN ASÍ.... | LA GRAN OFENSIVA DE VILLA. | Titulo | ESTACION TORREON | TOMA 1913. | ¡Éntrenle, Muchachitos! | Villa Toma Torreón | "Fusile a ese General...” | Los Jefes Dispersos | PLANO TOMA 1913 | EL ABANDONO DE TORREON | LAS GRANDES BATALLAS DE LA DIVISIÓN DEL NORTE. | Mapa operaciones al Norte 1914 -1915 | Ferrocarril en la Revolución | ARMAMENTO USADO | San Pedro 1914 | LIBRO DECENA TRÁGICA EN TORREÓN | 20 al 31 de Julio de 1913 | Preparativos de defensa. | Combates del día 20 al 24 de 1913. | Combates del día 25 al 31 de 1913. | MEMORIAS DE PANCHO VILLA | CAPITULO XVI | CAPITULO XVII | CAPITULO XVIII | CAPITULO XIX | CAPITULO XX | CAPITULO XXI | CAPITULO XXII | PERIODICO "EL DIARIO" 1914 | MUSICA
 
20 al 31 de Julio de 1913

   
 
Prologo
Los grandiosos males de la revolución centenaria, nos legará, aún siguen desarrollándose en nuestro país, con igual majestad sin comprender los trastornadores del orden que están laborando la ruina no solo de la madre Patria, sino también de sus hijos, los que quizá mañana maldecirán con duras apóstrofes la actitud canallesca y semisalvaje de sus progenitores.
Sin querer profundizarme en los acontecimientos del pasado régimen por que la mayoría de los mexicanos está al tanto de ellos; debo, -á pesar de muchos- condenar la obra de libertades que el Sr. Madero pregonará y llevará a la práctica: por ser sus democratias doctrinas las únicas autoras y responsables directas de saqueos, violaciones, asesinatos y en una palabra: del mefistofélico festín con que desgraciadamente estamos divirtiendo a las naciones más preclaras del Universo.
Estamos a principios del siglo veinte y a nuestra república, que debiera seguir por las sendas más rectas de la civilización y el adelanto, ha retrocedido lo menos cincuenta años, sin que las frases de concordia y fraternidad, lanzadas por los buenos ciudadanos en el folleto, la hoja impresa y la tribuna, logren ablandar el empedernido corazón de los rebeldes sedientos de sangre y de dinero; Olvidándose que estos últimos solo se consigue honradamente en los templos del trabajo.
Las prédicas maderistas son las que inculcaron a la clase proletaria la extraña y superflua terquedad de ser mandatarios y capitalistas, siendo esto último imposible de realizar por la ley de su ignorancia supina.
Mas no conviene hundirnos en el tenebroso antro del pesimismo: la ambición que como buitre mounstro se cierne con la potestad de sus alas sobre nuestras cabezas, desaparecerá en no lejanos días; puesto que la justicia tiene que triunfar en toda época y en todas partes. La sangre derramada en las abruptas montañas y en los campos desolados ha sido el precioso abono con que se fertilizarán los espíritus futuros y será el dios derecho, el que llegue hasta nosotros con sus fulgores de ignicente sol, nos prodiguen sus luces vivificantes, la tan deseada aurora de la paz.
El gobierno: no derrocado puesto puesto por el pueblo en la necia embriaguez que cogió con la sugestión de engaños y promesas que nunca se cumplieron cayó con la derrota merecida de sus hipocresías y descomunales peros; mas omitiré lo que ya pasó puesto que es bien conocido del vulgo, y me concretaré a narrar los sucesos últimos registrados en la localidad no sin embozar antes las medidas tomadas por la autoridad militar, para evitar como evitó la entrada a las hordas revolucionarias.
Ninguna de las defensas llevadas a efecto en los diferentes lugares del país desde 1910, llegará a las páginas de la historia con tanta sublimidad, como no sea la que trata este folleto: y, si la patriótica lucha en pro de las vidas e intereses locales enorgullece en alto grado al sufrido y noble ejercito nacional, no puede causar menos menos orgullo ni menos satisfacción a los jefes tanto federales como civiles que, en su celo por cumplir con su cargo, no esquivaron molestias, sacrificios ni desvelos para extinguir la horrible conflagración que se avecinaba como desenfrenada avalancha, en sus macabros deseos de destrucción y muerte para aumentar los negros festones que desde hace tres años han señalado el duelo de la Patria digna por muchos motivos de mejor suerte.
Con datos fidedignos recogidos de militares y a particulares, así como las notas oportunas apuntadas en mí “carnet” se formó el presente opúsculo a fin de que sus lectores se enteren de todos los movimientos tanto de los federales como los revolucionarios. Sean estas humildes líneas unos puntos sinceros para la historia, y un estímulo para las personas que afrontaron sus vidas en bien de las masas y de la Patria.

El Autor.

 
Escríbeme
Para más información